Solución adaptable más que colaboración con el cliente
Interactuar demasiado con el cliente puede generar dolores de cabeza. A veces el cliente ni siquiera sabe lo que necesita. Es mejor parametrizar todo y dejar la elección a su criterio, que delegar la responsabilidad en uno mismo y cargar con la culpa después. Quedaste avisado. Después no te quejes si te piden cambiar el color de un botón infinitas veces.
La bola de cristal
Existe un dicho que afirma: para quien no tiene destino, cualquier camino sirve. Si la intención de colaborar con el cliente es construir un sistema que atienda sus necesidades, prepárate para adquirir una bola de cristal, porque nunca vas a agradar a todos. Además, lo que ayer era bueno, mañana puede ya no serlo.
El verdadero problema
Muchas veces el cliente ni sabe lo que necesita. En esas ocasiones, es necesario descubrir el verdadero problema para recién entonces encajar la solución. Un sistema que se adapte con facilidad a las necesidades de cualquier cliente requiere menos colaboración — es decir, menos horas perdidas en reuniones.
El poder de la parametrización
En lugar de escuchar “pero yo quería que el botón fuera azul, no verde”, construye un sistema donde el cliente pueda elegir el color del botón solo. Parámetros, configs, flags — todo lo que evite esa reunión interminable donde alguien dice “pero no era eso lo que yo tenía en mente”.